60.000 personas son muchas personas, más aún cuando son ávidos jugadores de videoconsola. Ya hace tiempo que hemos superado la dicotomía de los marcianitos y todo esto. Gamefest 2011 ha reunido a 60.000 almas para ver y, sobre todo, probar, las novedades del mercado. Teniendo en cuenta que había que pagar, salvo gorrones como el que escribe, hay que hablar de éxito.
Allí estaban todas las novedades, como FIFA o PES, Uncharted, Call of Duty, Battlefield, Mario, Sonic y el 25 aniversario de Zelda. Allí parecía haber sitio para todos. Desde el jugador autista que disfruta en la soledad, y que disfruta estas ferias con cascos, hasta el chavalín que baila desaforado con la Kinect de Xbox. 60.000 en total. Uno detrás de otro.
Pero si hay una lectura de Gamefest que nos gustaría hacer desde aquí, más allá de su arrollador, esperanzador y reconfortante éxito, es que la industria del videojuego necesita ir un paso más allá. Segmentarse. No puede ser que menores de 14 años que correteen por Gamefest no puedan jugar ni a la mitad de lo que se ofrece. O que la gente que bailaba con la Kinect, tenga a cinco metros el stand de Gear of Wars, prohibido para menores.
En general la feria se ha ido a contentar al fan, a darle horas de juego y una montaña colosal de estímulos de colores. Eso está bien. Lo que no está bien es esa parte de parque de atracciones, ese ruido salvaje y esas ganas de abarcar todo, bien sazonado con azafatas pechugonas. Quizás el contenido esté mal distribuido, quizás no. Demasiado circo a veces. A los jugones se la pela mucho Xabi Alonso y quieren echar horas y horas al FIFA.
En un festival de cine distinguimos por géneros, por títulos, por clases de películas. La industria del videojuego todavía anda con las peleas entre marcas. Y claro, Sony tiene Ucharted y God of War como baluartes, pero también Move y PSP Vita. Mezclar eso en un stand es, cuanto menos, raro.
Quizás, a pesar del éxito brutal de la feria que volvemos a aplaudir, lo que nos decepcionó es que esta feria estaba dedicada al fan medio. Por eso es triste ver la saga de Metal Gear relegada a un segundo plano frente a otras cosas.
Será cuestión de tiempo. Estas ferias necesitan crecer y luego diversificarse. 60.000 es un número brutal. Enhorabuena.











